Terremoto de Lisboa en 1755

Terremoto de Lisboa en 1755 El terremoto de Lisboa ocurrió el 1 de noviembre de 1755 a las 9:30 de la mañana, cuando un violento sismo con epicentro cercano a la costa del Cabo de San Vicente, sacudió la península ibérica. De acuerdo a documentos de la época, se estima que el movimiento telúrico alcanzó una fuerza de nueve grados en la actual escala de magnitud de momento, con una duración de entre dos y tres minutos.

El temblor alcanzó rápidamente la ciudad de Lisboa con una gran intensidad, derribando cornisas de casas y edificios enteros, muchos de los cuales cayeron sobre la gente que en esos momentos transitaba por las calles. El movimiento provocó incendios que se propagaron por toda la ciudad y terminaron por derrumbar inmuebles que habían sobrevivido al sismo. En medio del pánico, la población intentaba protegerse corriendo hacia las playas, que parecían el lugar más seguro.

Más tarde, ante el asombro de los sobrevivientes, las aguas del mar comenzaron a retirarse de las costas, regresando con furia cuarenta minutos después del terremoto, cuando tres tsunamis de entre 6 y 20 metros de altura golpearon la zona del puerto y el centro de la ciudad, subiendo aguas arriba por el río Tajo. Se calcula que en Lisboa murieron cerca de noventa mil personas.

Las olas gigantes alcanzaron la costa sur de la península y el norte de África. En España, las costas de Huelva también sintieron la fuerza del terremoto. Muchos edificios sufrieron daños severos y hubo bastantes heridos. En Ayamonte se registró la muerte de alrededor de mil personas y en Lepe de cuatrocientos fallecidos. También se registraron víctimas en diferentes lugares del sur del país.

Los efectos del movimiento telúrico no solo se sintieron en la península ibérica, su fuerza llegó a parte de Europa, África y América, en lugares como las Antillas, Groenlandia, Madeira, Noruega, Suecia, Gran Bretaña e Irlanda. En Marruecos desapareció una comunidad de diez mil habitantes.

El terremoto de Lisboa en 1755 dio paso al nacimiento de la sismología occidental moderna, gracias a la iniciativa del marqués de Pombal, quien intentó obtener una descripción objetiva de las causas y consecuencias del temblor. El aristócrata creo una encuesta con preguntas respecto al movimiento telúrico y sus efectos, la cual fue enviada a todas las parroquias del país.

En base a esta información existente hasta nuestros días, los científicos han logrado reconstruir la catástrofe desde un enfoque objetivo y científico, concluyendo que el epicentro fue en la zona de fractura Azores-Gibraltar, la cual tiene forma de escalón fracturado, por lo que una superficie del fondo marino de alrededor de trescientos kilómetros de radio, bajó 30 metros durante el movimiento a causa de la subsidencia de la parte inferior del escalón.



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