La Cruz del Diablo en Cuenca (Leyenda de España)

La Cruz del Diablo en Cuenca Leyenda de España Se dice que hace muchos años vivía en la ciudad de Cuenca un joven mujeriego llamado Diego, el cual era la vergüenza de su familia debido a sus costumbres licenciosas, que lo hacían perseguir a las muchachas casaderas del lugar para cortejarlas. Después de conseguir sus propósitos placenteros simplemente las dejaba plantadas y buscaba otra.

Un día de verano, apareció una misteriosa dama paseando por las calles y atrajo la mirada del joven, que inmediatamente trató de conquistarla. Supo que se llamaba Diana, pero la bella mujer desapareció de la ciudad tan misteriosamente como había llegado, dejando a Diego inquieto por no saber nada de ella.

Durante el otoño la bella dama regresó nuevamente a Cuenca. Diego no se separó de ella y juntos comenzaron a pasar momentos que escandalizaban a los pobladores. El padre intentó separar a su hijo de aquel malsano amor pero el joven le dijo que se casaría con Diana, a pesar que no conocía nada de su vida, excepto su nombre.

El día de Todos los Santos, la pareja se divertía en una reunión nocturna con amigos, burlándose del miedo que profesaban los habitantes del lugar por los difuntos y las historias de ultratumba, que les hacía no salir de su casa en esa fecha. En ese ambiente, Diego desafió a sus amigos a ir en ese mismo momento al campo. Solamente unos cuantos aceptaron el reto y en medio de esa noche tormentosa se dirigieron al atrio de la Ermita de las Angustias.

Conforme avanzaban por el camino, los amigos se fueron arrepintiendo hasta que dejaron sola a la pareja. Al llegar al atrio se soltó la lluvia y los jóvenes se sentaron en la escalera. Al ver que Diana estaba empapada le dijo que entraran a la ermita para no seguir mojándose. Diego puso en pie a la mujer y justo en el momento en que trató de levantarla en brazos, un rayo iluminó el lugar y pudo ver que la hermosa dama no tenía pierna de mujer, sino una pata de cabra.

El joven se dio cuenta que había estado coqueteando con el diablo disfrazado de mujer. El demonio le lanzó un zarpazo al mismo tiempo que sonaba un trueno pero solo le rozó el hombro. Subió la escalera, donde se abrazó a la cruz pidiendo auxilio a Dios. El diablo se esfumó rápidamente envuelto en un terrorífico resplandor.

Lleno de terror, Diego bajó las escaleras y corrió hacia el convento de los Descalzos, donde contó la terrible experiencia a los frailes, pidiéndoles que le permitieran quedarse en el convento. Se cuenta que tuvo un arrepentimiento sincero por todo el mal que había causado a las jóvenes de su comunidad. A partir de ese momento vivió una vida ejemplar y penitente.

En la actualidad, en la puerta de la Ermita de las Angustias se puede ver la cruz de piedra, donde según la tradición, quedó grabada la mano de Diego cuando se abrazó a ella pidiendo el auxilio de Dios.



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