Erupción del monte Vesubio en el año 79

Erupción del monte Vesubio en el año 79 La erupción del monte Vesubio ocurrió el 24 de agosto del año 79 d.C., fue una fuerte erupción volcánica que destruyó las ciudades de Pompeya y Herculano. Los detalles de la historia han llegado hasta nuestros días gracias a las crónicas de Plinio el Joven, un administrador y poeta romano que fue testigo de la tragedia.

El 5 de febrero del año 62, ocurrió un terremoto que destruyó la ciudad de Pompeya y los alrededores del golfo de Nápoles. En el año 64 fue registrado otro sismo de menor intensidad. Se especula que estos movimientos estaban relacionados con la actividad creciente del volcán. Los pequeños temblores fueron sintiéndose con más frecuencia y los romanos se acostumbraron, por lo que dejó de causar temor excesivo entre la población.

Se cree que a partir del 20 de agosto los movimientos telúricos aumentaron su frecuencia, pero nadie tomó en cuenta estas señales en el aumento de la actividad del volcán, por lo que el ritmo de vida no cambió en la ciudades de los alrededores.

Según Plinio el Viejo, la mañana del 22 de agosto se desarrolló con normalidad. Aunque al parecer, no se dio cuenta de las primeras señales de la inminente erupción, ya que se encontraba al otro lado del golfo de Nápoles, como a treinta kilómetros de distancia del volcán.

Cerca del mediodía del 24 de agosto, el Vesubio explotó de forma violenta, lanzó una columna gigante de ceniza y piedra pómez que cubrió la zona inmediatamente. Durante la madrugada del día siguiente comenzaron los flujos piroclásticos en los alrededores del Volcán. A la distancia parecían incendios y las personas de las ciudades cercanas comenzaron a irse del lugar.

El flujo de lava se movía rápidamente destruyendo todo a su paso y sofocando a las personas que no habían logrado escapar. Herculano fue inundada por las marejadas de fango que destruyeron calles y viviendas. Muy poca gente logró salvarse de la tragedia y la ciudad fue enterrada por una capa de ceniza, piedra pómez, lava y depósitos piroclásticos.

Pompeya fue alcanzada inicialmente por la lluvia de ceniza. Después comenzaron a caer pequeñas piedras volcánicas junto con piedras pómez grandes. Posteriormente los vapores de azufre comenzaron a envolver la ciudad, ahogando a la gente, quienes desesperados trataban de protegerse. Finalmente, muchas personas murieron en sus casas por el derrumbe de sus techos o lapidados por las piedras cuando intentaron irse del lugar.

Durante la noche de ese mismo día la erupción finalizó, quedando escurecido el cielo por la bruma. El sol volvió a brillar hasta la tarde del 26 de agosto. El panorama era desolador, el monte Vesubio se veía con una pequeña fumarola y rodeado por una extensa capa de piedras. Los campos quedaron convertidos en un lodazal. Se cree que el saldo que dejó esta catástrofe fue de cinco mil personas muertas.



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