Edmund Kemper "El asesino de las colegialas"

Edmund Kemper El asesino de las colegialas Edmund Kemper nació en 1948 en Burbank, California. Es hijo del matrimonio formado por Edmund Emil Kemper Jr. y Clarnell Stage. Sus padres se separaron y durante su infancia fue víctima del desprecio y abuso emocional de su madre, quien lo obligaba a dormir en el sótano de la vivienda por temor a que fuera a abusar de sus hermanas.

Durante esa etapa de su vida comenzó a dar muestras de un comportamiento extraño al desarrollar un gusto por matar animales. A los 14 años se fue de la casa para buscar a su padre, pero éste lo rechazó. Terminó viviendo en la casa de sus abuelos paternos.

El 27 de agosto de 1964, Edmund Kemper comenzó su carrera delictiva cuando le disparó a sus abuelos. Enseguida telefoneó a su madre para decirle que llamara a la policía y denunciara los hechos. Cuando le preguntaron porque los había balaceado, el sicópata contestó que mató a su abuela para saber que se sentía y a su abuelo porque se iba a enojar con él por haber terminado con la vida de su esposa.

Fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Atascadero, donde permaneció cinco años. Al salir libre se fue a vivir con su madre a Santa Cruz, California. Posteriormente encontraría empleo de guardavías en el Departamento de Autopistas de California. Con lo que ganaba en su trabajo se compró un automóvil Ford Galaxy y pudo rentar una habitación en el departamento de un amigo en Alameda, en San Francisco.

La tarde del 7 de mayo de 1972, mientras circulaba por una carretera de San Francisco, subió a su auto a las estudiantes Mary Ann Pesce y Anita Luchessa de dieciocho años de edad, quienes se dirigían a la Universidad de Standford. El sicópata amordazó y acuchilló a las jóvenes, subió los cuerpos a su auto y se fue a su casa.

Aprovechando que su amigo no se encontraba en el departamento, envolvió los cuerpos con una manta para trasladarlos a la casa, donde los cortó en pedazos y tomó fotografías de los restos. Después subió los cuerpos troceados al coche y los enterró en un lugar solitario ubicado al otro lado de Santa Cruz. Solo guardó en su cuarto las cabezas de las jóvenes, aunque después las arrojó a un barranco.

El 14 de septiembre el asesino recogió en la University Avenue de Berkeley a la joven Aiko Koo, quien se dirigía a su clase de baile en San Francisco. De la misma forma que sus anteriores crímenes, Kemper desvió el camino hacia un lugar solitario, donde amordazó a la joven, la violó y estranguló con la bufanda de la chica. Metió el cuerpo a su coche. Antes de ir a su casa fue a un bar y a la casa de su madre. En el departamento cortó el cadáver y lo dispersó en las montañas. Solo dejó la cabeza en la cajuela del auto. Poco tiempo después perdió su empleo, teniendo que regresar a vivir con su madre Clarnell en el mes de noviembre, por lo que comenzaron las discusiones nuevamente.

En enero de 1973 se encontraba circulando en la avenida de la Misión, en Santa Cruz, donde Cynthia Schall le pidió un "aventón". Cuando la mujer subió al automóvil, el asesino le apuntó con una pistola. Se dirigió a una carretera desierta y le dijo a la muchacha que se metiera en la cajuela del carro. Cuando la joven se encontraba en el interior le disparó, muriendo al instante.

Kemper llevó el cadáver a la casa y lo metió en un armario. Al otro día, cuando su madre se fue a trabajar, sacó el cuerpo, lo violó y lo cortó en pedazos. Limpió todo y metió los restos en bolsas de plástico. Solamente la cabeza la guardó en el armario. Al poco rato salió a tirar los pedazos en un acantilado. Al día siguiente un policía descubrió algunos restos en una bolsa y el mar arrojó a la playa la caja torácica, por lo que pudo realizarse la identificación del cuerpo. El asesino se alarmó cuando se enteró de la identificación y quemó la cabeza en el jardín de la vivienda.

Su carrera delictiva continuó en febrero de 1973 con los asesinatos de las jovenes Rosalind Thorpe y Alice Liu, a quienes después de matarlas, llevó a la casa de su madre y las decapitó en la calle. Esta vez no troceó los cuerpos, arrojó los cadáveres en Eden Canyon y las cabezas y manos en el Acantilado del Diablo.

El 20 de abril se pasó todo el día tomando cerveza frente a la televisión. Se fue a dormir a medianoche mientras Clarnell se encontraba fuera. La señora regresó a su casa a las cuatro de la madrugada y se durmió. A las 5:15, Edmund entró a la recámara de su madre con una navaja y un martillo, la mató con un fuerte martillazo en la sien, le cortó la cabeza y metió el cuerpo al armario.

Ya era de día cuando violó la cabeza y el cuerpo de su madre. Después colocó la cabeza sobre una repisa y comenzó a lanzarle dardos. Preocupado por lo que tendría que decir para explicar la ausencia de Clarnell, ideó el plan de decir que se había marchado con alguien, para lo que eligió a Sally Hallett, una amiga cercana. La señora Hallett llegó a la casa por la noche. Kemper la estranguló y le cortó la cabeza. Posteriormente metió el cuerpo en el armario, escribió una carta dirigida a la policía, guardó las armas en el coche de la amiga de su madre y se fue.

Tomó rumbo hacia el este. Se sentía desilusionado porque no escuchaba en el radio nada acerca de sus crímenes, por lo que el 23 de abril estacionó el auto y telefoneó a la policía para confesar que él era el asesino de las estudiantes, les dio su ubicación y permaneció en el lugar hasta que llegaron los patrulleros.

Edmund Kemper fue acusado de ocho homicidios y condenado a cadena perpetua. Actualmente purga condena en la Prisión Estatal de Vacaville.




© 2013-2018 Leyendapopular.com. Algunos derechos reservados.