El Kongamato

Kongamato El Kongamato es una especie gigantesca de reptil con alas de murciélago similar a un Ptesosaurio, el cual surca los cielos de diferentes regiones de Africa. Ha sido avistado en diversas ocasiones por las tribus nativas, especialmente los pescadores, quienes han señalado que la bestia los ataca hasta romper sus barcazas, por lo que recibió el nombre de Kongamato, cuyo significado es "Rompedor de botes".

La criatura ha sido avistada en lugares como el pantano de Jiundú en Zambia, en Angola y el Congo. Ha sido descrita como un ave gigante con alas color marrón de dos metros de largo y un pico puntiagudo con dientes afilados. Exploradores han mostrado a los nativos libros con ilustraciones de animales prehistóricos, y estos lo han relacionado con el Pterodáctilo.

Uno de los primeros registros ocurrió en 1909, cuando una gigantesca ave se llevó a un joven que caminaba hacia un pozo a buscar agua, los lugareños escucharon los gritos y vieron las huellas dejadas por el animal, las cuales repentinamente desaparecían; la calavera del joven fue encontrada tiempo después colgada en las ramas de un árbol.

Frank H. Melland en su libro de viajes "Witchbound Africa" publicado en 1923, presentó el testimonio de algunos indígenas de la zona pantanosa de Jiundú, donde describieron al monstruo y la forma como los ataca cuando entran en su territorio. En 1956 el ingeniero J.P.F. Brown señaló que se cruzó con dos criaturas en los alrededores del lago Bangweulu, en Zambia.

Tal vez el testimonio más impactante del avistamiento del Kongamato es el narrado por unos exploradores del Museo Británico, quienes formaban parte de una expedición liderada por Percy Sladen en 1932; señalaron que cuando se encontraban acampando en las laderas de un río ubicado en las montañas de Assumbo, en Camerún; fueron de cacería y uno de los exploradores le disparó a un murciélago que comía fruta, al ir por su presa perdió el equilibrio y cayó al río; al levantarse fue atacado por un ave negra del tamaño de un águila con dientes puntiagudos, retirandose el animal inmediatamente.

Al poco rato, cuando ya estaba anocheciendo, la criatura regresó al lugar y atacó a uno de los exploradores, el cual logró esquivarla, huyendo el animal para ya no volver. Al llegar al campamento, los investigadores preguntaron a los nativos que era ese animal con el que se habían encontrado en el río, estos les contestaron que era el "Olitiau" y espantados se fueron por el lado contrario al del Kongamato.




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