El monstruo de Flatwoods

El monstruo de Flatwoods hace referencia a un mítico "Encuentro cercano del tercer tipo", ocurrido en el pueblo norteamericano de Flatwoods, en el condado de Braxton, en Virginia del Oeste. También se le conoce como "El monstruo del condado de Braxton".

La historia sucedió la tarde del 12 de septiembre del año de 1952, cuando autoridades locales recibieron reportes acerca de un objeto volador envuelto en fuego que había caído en el río Elk, al sur de Gassaway. De primer momento, el sheriff Robert Carr y su ayudante pensaron que se trataría de algún avión que se habría estrellado, pero al poco tiempo, les llegó el reporte de un increible avistamiento.

Varios niños que se encontraban jugando futbol en el patio de una escuela a las 19:15 horas, observaron caer algo en una colina cercana, se dirigieron al domicilio de Kathleen May, mamá de uno de los niños, quien junto con ellos, fueron al lugar donde había ocurrido el incidente, pudiendo observar un objeto brillante que se encontraba a una distancia cercana a los 100 metros, y el cual medía aproximadamente díez metros de diámetro.

Debido a la oscuridad, un niño encendió una linterna para apuntar hacia donde estaba el objeto, encontrandose de repente frente a ellos una criatura de color rojo de cerca de tres metros de altura, vestido con atuendo de color verde, brazos delgados con garras largas, la cual comenzó a avanzar flotando hacia donde se encontraban la señora May y los muchachos, quienes huyeron del lugar e hicieron el reporte a las autoridades.

Inmediatamente se dirigieron al lugar a realizar investigaciones, siendo hasta el día siguiente cuando al regresar por segunda vez al lugar, A. Lee Stewart, propietario de un diario de la localidad, observó restos de un líquido negro viscoso y dos marcas alargadas en el barro, percibiendolo como huellas de un aterrizaje. Posteriormente salió a la luz que dichas huellas podrían haber sido dejadas por la camioneta de Max Lockard, quien fue al lugar de la caída horas antes que Stewart.

A partir de este hecho, surgieron testigos con algunas historias similares que habrían ocurrido en la localidad antes o después del avistamiento.

Varios de los testigos del avistamiento del 12 de diciembre, se dice que comenzaron a sufrir síntomas parecidos, como irritación de nariz, hinchazón de garganta o vomitos; los cuales creían fue el resultado de estar expuestos a la niebla que soltaba el extraño ser. Un doctor que los examinó concluyo que dichos sintomas se parecen a los que padecen las personas que son expuestas al gas mostaza.

Las explicaciones dadas del caso tras ser examinado, fueron que lo visto por los testigos esa noche fue la caída de un meteorito, la luz roja a la que hicieron referencia los testigos muy probablemente haya sido una señal aérea de peligro. Por último, se concluyo que las descripciones dadas de la aterradora criatura, con toda probabilidad se trataría de una lechuza espantada, probablemente exagerada por el estado de ansiedad en que se encontraban las personas que presenciaron el hecho.



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