El Gnomo de Gerona

Es el nombre con el que se conoce a un pequeño cuerpecito de un animal o feto de animal encontrado en septiembre de 1989, en los alrededores de Gerona, en Cataluña, el cual durante la época de su supuesto descubrimiento, causó el interés de los medios en españa y el mundo.

El Gnomo de Gerona es un pequeño ser de doce centímetros, posee ojos rojos y grandes, piel de color amarilla, una especie de pretuberancia que le cae en la frente, orejas largas y puntiagudas y tres pelos que pueden apreciarse detrás del cogote.

La historia cuenta que dos matrimonios se encontraban de pic-nic en un area boscosa cercana a Gerona, en la ruta que transita de Bañolas a Olot, los campistas se encontraban distraidos escuchando música; cuando de pronto, el extraordinario ser apareció de entre la hierba y se subió al aparato donde salía la música lanzando chillidos; uno de ellos escuchó sus gemidos y al voltear lo miró parado sobre el reproductor de audio mientras se encontraba preparando la comida.

Estas personas fueron a tratar de atrapar al animal, el cual salió huyendo hasta que finalmente le arrojaron encima una manta y quedó atrapado. Los testigos afirman que el chillido que lanzaba el ser hacia recordar la carcajada de un anciano.

Se dice que el animal fue encerrado en una jaula para pájaros, donde a consecuencia de que no comió nada de la comida que sus captores le dieron, murió a las 24 horas, aunque otras versiones aseguran que estuvo encerrado cuatro días antes de morir. Se afirma que el parapsicólogo Ángel Gordon habría adquirido al animal antes de morir. Una vez muerto, lo metió a un frasco con formol para conservar el cuerpecito.

Algunos expertos han descartado la posibilidad de que se trate del feto de un animal. El doctor español Luis Linares de Mula afirmó en referencia al caso dos posibilidades del origen de la criatura: “Por un lado que sea un ser monstruoso, un caso teratológico (un animal deforme) en que se desarrollan los tejidos, los órganos, los miembros, etc., de forma anormal. También puede deberse al hallazgo de un ser primitivo que se hubiera conservado en una zona lo suficientemente fría, en la nieve o un glaciar. En este caso se trataría de un animal desconocido para la ciencia actual”.

Tiempo después se supo que los supuestos cazadores del Gnomo de Gerona, llamados Juan Pujals y Mario Añaños no existen y que el cuerpo del animal fue encontrado por Manuel Tello, un habitante de Gerona que lo habría metido en un frasco para tomarle fotografías.



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