El Yanapuma o Runapuma (Leyenda de Perú)

El Yanapuma es un felino de piel negra que habita en la selva amazónica y que ha sido objeto de diversas leyendas arraigadas en la cultura popular amazónica.

Una de esas historias dice que en una ocasión, un cazador de la zona fue contratado para trabajar para unos madereros que estaban instalados en campamentos a los lados del río Pachitea.

Un día, el cazador caminaba en compañia del cocinero cuando vieron a un animal blanco, extrañado, el cocinero le dijo al cazador: “mira esa novilla, ¿Qué hace por estos lados?”, a lo que el cazador le contestó: “no es una novilla, es un Yanapuma, un tigre del demonio”, le dijó al cocinero que debian regresar para decirle a los demás que se fueran a acampar a otro lado.

Al cocinero le pareció graciosa la ocurrencia del cazador y regresaron al campamento. Al llegar, el cazador de forma seria contó a todos lo que habían visto y recomendó irse del lugar, explicandoles que el felino era blanco, pero por la noche se volvía negro y atacaba a las personas, también les dijo que las balas no podían hacerle daño al animal; pero tampoco los madereros tomaron en serio las advertencias.

Al otro día, el cazador fue al monte a conseguir comida y cuando regresó al campamento, se encontró con la desagradable sorpresa de ver los cuerpos de los madereros desperdigados en el suelo. Los cuerpos se encontraban intactos, solamente tenían dos orificios en el cuello, donde el Yanapuma les había extraido la sangre.

El cazador sabía que el animal tenía que estar todavía por los alrededores, así que se subió armado con lanzas a un árbol a esperar. Después de un rato, escuchó el rugido del animal y del follaje salió el Yanapuma intentando subir al árbol para atrapar al cazador, pero este le clavó la lanza en el pecho matando al felino.

Esperó un rato antes de bajar, cuando de pronto salió un Yanapuma hembra que intentó subir al árbol para agarrar al hombre, pero también le clavó una lanza y la mató; bajó del árbol y empezó a caminar hacia otro campamento para avisar lo que había sucedido.

En la noche mientras avanzaba en la oscuridad le pareció escuchar las voces de los que habían muerto en el viento, al parecer se disculpaban por no haberle hecho caso y solo le decían que contara a todo el mundo la desgracia que había caído sobre ellos, como una advertencia para la gente.




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